Los Tres Estados del Compromiso

Es muy normal en esta época donde prima la velocidad, los resultados inmediatos y la tecnología; encontrarnos con estudios donde se manifiesta que los empleados en una proporción alta no se encuentran comprometidos con su trabajo.

Particularmente considero que esa afirmación no es verdad, el 100% de las personas se encuentra comprometido con su trabajo, lo que varía es el escenario que podría ser:Transaccional, Pasional o Emocional.

El compromiso Transaccional nace una vez cada individuo acepta firmar un contrato con la organización, en este, lo que prima es lo monetizable, la persona acepta libremente un trabajo, con una paga y beneficios establecidos y a cambio desarrolla un rol con unos resultados específicos. No es un escenario de largo alcance porque en una relación enfocada en un acuerdo comercial, alguna de las partes siempre podrá encontrar una mejor opción.

El segundo nivel de compromiso lo denomino Pasional, este es el que encuentra una persona cuando su trabajo le ofrece la posibilidad de hacer lo que le apasiona. Este escenario es más sostenible siempre y cuando la persona se mantenga enganchada con su rol y no encuentre otra organización que le ofrezca la posibilidad de hacer lo que le gusta con nuevos retos.

El tercer compromiso es el Emocional, en este escenario la persona está conectada con lo que la organización es, con la filosofía de sus líderes y aflora en él una conexión profunda e identidad con ese entorno, cómo lo sugiere Simon Sinek* en su círculo dorado (Golden Circle) las personas se conectan con la causa organizacional con el propósito superior y logran recrear un ecosistema sostenible que integra su vida y su trabajo. De hecho, es tan poderoso este compromiso que una persona podría durante un tiempo sostenido jugar un papel que no lo apasiona, pero entendiendo que allí lo necesita su equipo, su líder.

Es importante recalcar que debemos ver el compromiso como un solo elemento, donde los tres escenarios deben interactuar de forma sistémica, para lograr un compromiso emocional sostenible. Es vital que las personas puedan encontrar en su entorno laboral la posibilidad de dedicar un porcentaje importante de su tiempo a hacer lo que les gusta, a sacar el máximo provecho de su potencial y de igual forma, obtener una propuesta de valor donde lo transaccional, es decir, la compensación y los beneficios sean un facilitador de vida que genere prosperidad para el colaborador y quien lo promueve.

Dar los primeros pasos para la construcción de un escenario donde el compromiso se fortalezca, desde lo transaccional hasta lo emocional, implica:

  • Invertir tiempo, esfuerzo y dedicación en entender la dinámica e interés de las personas que trabajan en su empresa.
  • Diseñar una propuesta de valor que integre los elementos transaccionales y relacionales a través de un portafolio atractivo.
  • Construir un entorno donde la experiencia de las personas en el ciclo de vida de su trabajo sea memorable.
  • Medir el impacto de sus soluciones en los resultados y la eficiencia organizacional.
  • Sostener el modelo con una estrategia de comunicación que acerque a las personas y les permita ser escuchadas.
  • Si algo no funciona, aprender y seguir intentándolo.

Para finalizar, reitero la importancia de analizar el momento de compromiso que vive la organización y trabajar con mucha fuerza, dedicación y voluntad en construir puentes para que nazca la confianza; reconocer los logros, los esfuerzos y los fracasos para alentar el seguir adelante y fomentar el orgullo al actuar de forma coherente y ejemplar.